Asturmet
30 de agosto de 2026
5 min de lectura

¿Fue realmente un tornado lo que ocurrió en Antromero?

Redacción Asturmet

Meteorología & Datos

El episodio de viento que sorprendió a Antromero, en Gozón (Asturias), el pasado jueves, dejó imágenes espectaculares y numerosos daños, pero todavía existe una pregunta fundamental: ¿fue un tornado o un reventón? La respuesta, por ahora, no está completamente cerrada.

En pocos minutos, tejados afectados, árboles dañados, objetos desplazados y materiales volando con enorme violencia hicieron pensar inmediatamente en un tornado. De hecho, así lo describieron numerosos testigos y así fue difundido inicialmente por distintos medios. El fenómeno fue muy localizado y tuvo una duración extremadamente corta, del orden de uno o dos minutos.

Sin embargo, en meteorología las apariencias pueden engañar. Un tornado y un reventón pueden producir destrozos muy similares, pero su mecanismo de formación es completamente diferente.

¿Qué es un tornado?

Un tornado es una columna de aire en rotación muy intensa y concentrada que se extiende desde una tormenta hasta la superficie. El elemento fundamental, por tanto, es la rotación.

No basta con que el viento sea extremadamente fuerte. Para hablar de tornado tiene que existir un vórtice que alcance el suelo y produzca una circulación organizada. Dependiendo de su intensidad, puede levantar objetos, arrancar árboles, dañar tejados e incluso provocar daños estructurales importantes.

En algunos casos es fácil identificarlo porque aparece la característica nube en forma de embudo. Pero no siempre ocurre. Un tornado puede estar parcialmente oculto por la lluvia o ser tan breve y pequeño que prácticamente nadie llegue a observar su estructura.

Por eso, que no exista un vídeo claro del embudo no permite descartar automáticamente un tornado.

¿Qué es un reventón?

El mecanismo de un reventón es distinto. En este caso, una corriente de aire desciende rápidamente desde una tormenta hacia el suelo. Al alcanzar la superficie, el aire se extiende horizontalmente en distintas direcciones, generando rachas muy fuertes.

El resultado puede ser visualmente parecido al de un tornado: árboles derribados, tejas arrancadas, mobiliario desplazado y objetos lanzados a distancia.

La diferencia fundamental está en la distribución del viento. Mientras que un tornado concentra el viento alrededor de un vórtice, un reventón genera una expansión del aire desde una zona de descenso, dando lugar a un frente de racha que puede producir daños divergentes.

Además, los reventones pueden ser especialmente difíciles de distinguir de un tornado cuando el episodio dura apenas unos minutos.

¿Y fue un «reventón cálido»?

Aquí conviene hacer una precisión importante. En los primeros comentarios sobre el episodio se ha utilizado el término «reventón cálido», pero la hipótesis que actualmente maneja AEMET para Antromero es la de un tornado poco intenso o un frente de racha asociado a un reventón húmedo.

Un reventón húmedo se produce cuando existe una corriente descendente asociada a una tormenta con precipitación. Al descender, el aire puede acelerarse y generar una violenta ráfaga al llegar al suelo.

Un reventón cálido, en cambio, presenta una característica distinta: el aire que desciende se calienta y se seca notablemente al comprimirse durante el descenso, pudiendo provocar un aumento brusco de temperatura junto con viento muy fuerte y, en ocasiones, una disminución de la humedad.

Por eso, llamar «reventón cálido» al episodio de Antromero sin disponer de datos que demuestren ese comportamiento térmico sería, como mínimo, precipitado.

¿Qué sabemos del episodio de Antromero?

Los datos disponibles son especialmente interesantes. AEMET confirmó que en el momento del episodio había actividad tormentosa fuerte sobre la zona de Cabo Peñas-Antromero, con numerosos rayos intranube. La tormenta se desplazaba hacia el norte-noreste, desde tierra hacia el mar.

Además, en la estación meteorológica de Cabo Peñas se registraron 14,8 litros por metro cuadrado en diez minutos y 20,2 litros en una hora. Sin embargo, la racha máxima registrada allí fue de solamente 27,7 km/h aproximadamente en el momento del fenómeno.

Esto no significa que el viento en Antromero fuese débil. Al contrario: precisamente una de las dificultades del caso es que no existe una estación meteorológica automática en el propio Antromero capaz de medir directamente la racha máxima. El fenómeno fue además extraordinariamente localizado.

Por ello, los datos de Cabo Peñas no permiten reconstruir por sí solos lo ocurrido exactamente sobre el núcleo de Antromero.

Entonces, ¿tornado o reventón?

Con la información disponible, no parece correcto presentar todavía el episodio como un tornado confirmado. Pero tampoco sería correcto descartarlo.

La propia AEMET reconoce que los datos disponibles no permiten determinar aún si se trató de un tornado poco intenso o de un reventón húmedo.

La clave estará probablemente en el análisis posterior de los daños: su distribución, orientación, posibles trayectorias, árboles arrancados o partidos, objetos desplazados y cualquier evidencia de circulación convergente o rotatoria. También serán importantes los vídeos grabados durante el episodio y los datos de radar y descargas eléctricas.

En definitiva, Antromero vivió un episodio de viento severo asociado a una tormenta, eso está fuera de duda. Lo que todavía queda por determinar es el mecanismo exacto que produjo esos vientos.

Y esa diferencia no es una cuestión meramente semántica. Un tornado y un reventón son fenómenos distintos, aunque desde el suelo puedan dejar una imagen prácticamente idéntica: unos pocos minutos de viento extraordinariamente violento capaces de transformar por completo el paisaje.

Por ahora, la conclusión más rigurosa sería hablar de un posible tornado o, alternativamente, de un reventón húmedo asociado a una tormenta, a la espera de que el análisis meteorológico y de los daños permita ponerle nombre definitivo al fenómeno.