Las inundaciones en Oviedo del 27 de agosto no se debieron a un gran acumulado, sino a la intensidad en pocos minutos.
Redacción Asturmet
Meteorología & Datos
La capital asturiana registró 12,8 mm de precipitación durante toda la jornada, pero una parte importante cayó en un intervalo muy corto. La situación dejó calles anegadas al no poder los sistemas de drenaje urbano evacuar el agua con suficiente rapidez.
Las inundaciones registradas en Oviedo el jueves 27 de agosto estuvieron relacionadas principalmente con la intensidad de la precipitación en un periodo de tiempo muy reducido, y no con un episodio de grandes acumulados diarios. El registro total de la jornada en la capital asturiana fue de 12,8 milímetros de lluvia, una cantidad que, considerada de forma aislada y distribuida a lo largo de varias horas, no justificaría por sí misma las importantes acumulaciones de agua que se produjeron en algunos puntos de la ciudad.
La clave estuvo, por tanto, en cómo y cuándo cayó esa lluvia. Una parte significativa de los 12,8 mm se concentró en apenas unos minutos, provocando una aportación de agua muy rápida sobre calles, calzadas y superficies urbanas. En esas circunstancias, los colectores, alcantarillas y sumideros tienen una capacidad limitada de evacuación y pueden verse superados temporalmente, aunque el volumen total registrado durante el día no sea especialmente elevado.
Una tormenta súbita, más que un episodio excepcional
El episodio de Oviedo debe interpretarse dentro de la dinámica de las tormentas de verano en Asturias. No se trató de una situación meteorológica excepcional caracterizada por grandes cantidades de precipitación acumulada durante muchas horas, sino de una tormenta súbita y localizada, capaz de descargar una cantidad relevante de agua en un intervalo muy corto.
Este tipo de situaciones explica por qué puede existir una aparente contradicción entre el volumen total de lluvia registrado y los efectos observados en una ciudad. Para el comportamiento del drenaje urbano, no es lo mismo recibir 12,8 mm repartidos durante todo un día que recibir buena parte de ellos en cuestión de minutos. En el segundo caso, la intensidad instantánea de la lluvia puede generar escorrentías rápidas y superar momentáneamente la capacidad hidráulica de las infraestructuras.
Por eso, para analizar las inundaciones en Oviedo, resulta más importante atender a la intensidad de la precipitación y a su distribución temporal que únicamente al acumulado diario.
Asturias vivió además otros fenómenos meteorológicos destacados
La jornada del 27 de agosto dejó otros episodios significativos en diferentes puntos de Asturias. Entre ellos destaca el fenómeno registrado en Antromero, en el concejo de Gozón, como un posible reventón cálido o tornado, asociado al desarrollo de una tormenta y a fuertes rachas de viento.
La coincidencia temporal de estos fenómenos permite observar el carácter dinámico de aquella jornada, con núcleos tormentosos capaces de generar precipitaciones intensas y fuertes rachas en espacios relativamente próximos, aunque con efectos muy diferentes dependiendo de la localización.
Las lluvias avanzaron desde el suroccidente hacia el noreste.

El mapa de precipitación de Asturias que adjuntamos permite además identificar el desplazamiento de los núcleos de lluvia y tormenta durante la jornada. Los acumulados muestran una evolución desde el suroccidente del Principado hacia el noreste, atravesando posteriormente la zona central.
Los registros más destacados en el interior aparecen en áreas situadas más hacia el oeste de Oviedo, mientras que posteriormente los mayores acumulados se concentran hacia el sector nororiental, especialmente en el entorno del cabo Peñas.
Entre los valores registrados aparecen cantidades superiores a las de Oviedo en distintos puntos del territorio. La estación de Degaña alcanzó 22,6 mm, mientras que en otras zonas se registraron valores como 20,4, 18,3 y 16,4 mm, evidenciando que la lluvia tuvo una distribución muy irregular y estuvo condicionada por el desplazamiento de los núcleos tormentosos.
El mapa refleja así una jornada en la que la precipitación no fue uniforme, sino que se organizó siguiendo el movimiento de las tormentas a través de Asturias. Algunas localidades recibieron cantidades apreciables mientras que otras, incluso relativamente próximas, registraron acumulados muy reducidos.
La intensidad explica mejor las inundaciones que el acumulado diario
El episodio de Oviedo deja una conclusión importante para interpretar el tiempo en Asturias: un acumulado diario moderado no significa necesariamente ausencia de problemas por lluvia. En meteorología, la intensidad y la duración de la precipitación son factores fundamentales para determinar sus efectos.
Los 12,8 mm registrados en Oviedo el 27 de agosto no representan un gran acumulado diario, pero su concentración temporal explica que determinados puntos de la ciudad sufrieran inundaciones y encharcamientos en cuestión de minutos.
Por tanto, lo ocurrido en la capital asturiana responde mejor a una tormenta de evolución rápida y precipitación intensa en poco tiempo que a un episodio excepcional de lluvias persistentes. Una situación breve, localizada y suficientemente intensa como para poner a prueba, durante unos minutos, la capacidad de drenaje de la red urbana.
